Día tras día, siempre había uno o más devotos que buscaban al sublime gurú Lahiri Mahasaya para recibir la iniciación en Kriya. Además de estos deberes espirituales, de sus familiares y de su trabajo, el gran maestro asumió siempre un entusiasta interés por el tema educativo. Organizó muchos grupos de estudio y jugó un papel muy importante en el desarrollo de una gran escuela de estudios secundarios en Bengalitola, un distrito de la ciudad de Benarés. Las conversaciones semanales sobre temas de las escrituras, que el gurú exponía, fueron tan conocidas que se les llamó “Asamblea del
Guita”; ávidamente concurrían a ellas muchos entusiastas buscadores de la verdad.
Por medio de estas múltiples actividades, Lahiri Mahasaya trató de responder a la protesta habitual: “Después del trabajo y de cumplir con los deberes sociales, ¿qué tiempo queda para la meditación devocional?”. La armoniosa y bien equilibrada vida del gran hombre de hogar fue la inspiradora respuesta para millares de hombres y mujeres. Ganando un modesto sueldo, llevando una vida de sobria economía y carente de toda ostentación, vivía en forma disciplinada y feliz cumpliendo con todos sus deberes mundanos.
Un significativo rasgo de la vida de Lahiri Mahasaya fue el hecho de que impartió la iniciación en Kriya a personas de todas las religiones, sin limitarse únicamente a los hindúes, ya que hubo tanto musulmanes como cristianos entre sus discípulos destacados. Monistas y dualistas, y aun miembros de sectas no organizadas o reconocidas, todos por igual e imparcialmente eran instruidos por el gran gurú universal.
Celebraremos el Mahasamadhi de Lahiri Mahasaya los días 21 y 23, y su Nacimiento el 28 y 30 de Septiembre (ver calendario).
Es costumbre traer una flor y un donativo. La ofrenda de la flor simboliza la devoción a Dios y a los Gurús. El donativo simboliza lealtad a la obra de Ellos, en agradecimiento a las riquezas espirituales obtenidas por medio de su gracia.